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¿Qué dice la Biblia sobre el temor?

“La paz os dejo, mi paz os doy; yo no os la doy como el mundo la da. No se turbe vuestro corazón, ni tenga miedo.”

Juan 14:27 (RV60)

¿Pueden los cristianos ver a un psicólogo?

feb 11 2009

La pregunta de que si un cristiano puede ver a un psicólogo o a un psiquiatra para tratar y superar algún padecimiento emocional o mental, es un punto de polémica en estos días.

La razón de esto es la interpretación y el conocimiento que se tenga tanto del padecimiento en sí como de la palabra de Dios, pues habrán algunos que dirán que el hacerse ver por un psicólogo es falta de fe en que Dios puede sanar su padecimiento milagrosamente y otros dirán que Dios ha puesto la medicina y a los médicos en este mundo como un instrumento más de Él para otorgar sanidad a las personas.

Básicamente estos son los dos pensamientos que existen y estos van a variar según la formación espiritual de la persona y su conocimiento intelectual del problema.

Hoy en día, hay un gran número de psicólogos, psiquiatras y consejeros cristianos y muchos creyentes están buscando regularmente sus consejos la mayor parte de las veces por depresión y ansiedad, la ciencia reconoce que hay una amplia variedad de desórdenes psicológicos, algunos de los cuales son emocionales y otros físicos que nosotros los creyentes creemos que siempre tienen un componente espiritual.

El factor “culpa”

Un estilo de vida incorrecto o pecaminoso puede ser la causa de una depresión o ansiedad a causa del factor “culpa”. Un creyente que lleva un estilo de vida fuera del propósito de Dios y que sabe que lo que hace es incorrecto pero se siente que no puede dejar de hacer aquello tiende a desarrollar culpa y auto-deprecio por su conducta llevándolo a un estado en que puede desarrollar depresión o ansiedad. El mismo afán por querer ser perfectos ante los ojos de la congregación y de los demás hermanos en la fe también puede causar ansiedad y depresión. Un marido alcohólico, hijos descarriados, enfermedades molestas etc. pueden ser la causa de que un creyente se sienta abrumado al punto de desarrollar ansiedad y depresión.

¿Señal de debilidad o enfermedad real?

Así que si usted se preguntaba si es posible que  un cristiano pueda deprimirse y tener ansiedad, la respuesta es que si, y esto no es signo de debilidad, locura, posesión demoniaca o que no sea un verdadero creyente. La ansiedad y la depresión son padecimientos físicos–mentales y muy humanos, los cuales los padecieron incluso varios grandes hombres de la biblia como Elías, Jeremías y el Rey David por mencionar un algunos, sin embargo con la ayuda de Dios ellos vencieron estas dificultades y ellas no impidieron que estos grandes hombres cumplieran el propósito de Dios para ellos.

Una cosa que hay que tomar en consideración, es la verdad de que Dios ha permitido que la humanidad invente y desarrolle diferentes clases de medicinas para la salud y el beneficio de las personas. Si una persona tiene un verdadero desequilibrio emocional, causado por desbalances hormonales o químicos en su cerebro o por traumas y situaciones insoportables como la pérdida de un ser querido o una violación, la medicación puede ser necesaria y el padecimiento debe tratarse con la misma seriedad y objetividad con el que se trata una cirugía o una enfermedad de consideración, sin entrar en fanatismos o en legalismos. No debe ser diferente a ir al doctor para obtener un medicamento para un problema de la tiroides, o diabetes, o cualquier otra enfermedad física.

Esto no quiere decir que Dios no pueda obrar milagrosamente en la persona, porque para Dios todo es posible, sin embargo muchos al pedirle a Dios por su enfermedad esperan ver un destello de luz o una manifestación sobrenatural suceder de forma inmediata e instantánea, pero si bien es cierto Dios hace estas cosas cuando él quiere, la mayoría de las veces el actúa de forma discreta a través de muchas formas diferentes las cuales al ser muy normales para nosotros y al no tener nada de sobrenatural terminamos diciendo que el que sanó fue un médico o nosotros mismos, sin entender que Dios está detrás de todo, pues si no es por su voluntad no sanaríamos ni siquiera de un simple resfrío.

Prudencia y responsabilidad

Si está o no está bien usar medicamentos para tratar una depresión o la ansiedad es una decisión personal  que debe tomarse con seriedad, conocimiento de la situación y responsabilidad, pues si bien es cierto no todo caso amerita medicación, no toda situación puede manejarse en un comienzo sin estos.

Si es correcto o no ver un psiquiatra o un psicólogo es algo que dependerá de la situación y la persona, es algo personal que debe tratarse con responsabilidad y es algo que no debería demonizarse ni señalarse pues esto primero que todo no muestra una falta de fe en Dios, más siempre debemos acudir primeramente a Dios para pedir salud y dirección y que sea Él quien tome control de nuestro proceso de sanidad y utilice a los médicos si es el caso de la mejor forma. Dios quiere encargarse de cada parte de nuestras vidas, y nosotros debemos sentirnos libres de llevar nuestros problemas a Él en oración para cada situación y cada circunstancia.

Que el Señor Jesús les mantenga firmes hasta el fin.

Su hermano y amigo en Cristo,

Juan Carlos Sancho

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